No tengo que hacer mucha memoria para recordar que los días previos a salir de viaje fueron horrorosos. Estaba asustado. Tenía miedo. ¿Cómo se me ocurría viajar solo en bici por el sureste asiático? ¿Qué iba a hacer solo durante cinco semanas por Laos y Camboya?
Se me hizo eterno. Deseaba llegar al aeropuerto y que corriera el tiempo. Quería llegar a Bangkok lo antes posible. Comenzar a pedalear. Y que pasaran los días. Para así, tener más cerca el regreso. Es curioso, antes de empezar ya quería terminar.
No fue así, el tiempo transcurrió despacio. Y yo seguía nervioso, asustado por la soledad que me esperaba. Intentaba mostrarme relajado, quería que mi familia estuviera tranquila. Aparentar que tenía la situación bajo control.
Claro que quería hacer el viaje. Pero antes de empezar ya dudaba de si había hecho bien en elegir hacerlo solo durante cinco semanas.
