El 29 de julio de 2011 comencé el viaje. En unas 16 horas pasé de estar en Eibar a circular rumbo al centro de Bangkok en un taxi suicida. Ya comenté en su día que elegí un vuelo algo más caro pero con menos escalas.
En el vuelo nos darán un pequeño folleto para rellenar con información personal y del viaje, como la dirección en la que localizarnos en Tailandia; aquí suelo poner la dirección del primer hotel. Nada más bajar del avión en el aeropuerto Suvarnabhumi de Bangkok tendremos que esperar para hacer el visado. No hay que pagar nada, solo entregar el pasaporte y el folleto que hemos rellenado en el vuelo.
Es recomendable cambiar algo de dinero, o sacarlo de un cajero. Así podremos pagar el transporte a la ciudad. El cambio en el aeropuerto es más caro que en la ciudad, por lo que no cambies más de 50 euros.
Me consta que hay distintos modos de llegar al centro, pero las tres veces que he llegado lo he hecho en taxi. En taxi oficial. Al seguir los carteles que llevan a los taxis llegarás a un pequeño stand fuera del edificio donde te preguntarán donde vas. Detrás de la fila de taxis oficiales verás a un montón de thais ofreciendo su taxi. Lo más sencillo es pedir que te lleven a la zona de Khao San, zona que atrae a mochileros por la abundancia de hoteles baratos y bares.
El taxi cuesta entre 300-400 bahts y hay que pagar la autopista aparte, otros 75 bahts; el verano pasado el cambio estaba en 40-1, 40 bahts equivalen a 1 euro. Tardarás entre 30 y 60 minutos en llegar a tu destino, en función del tráfico.
Primera noche, primer hotel
No tengo costumbre de reservar hoteles, pero la primera noche es diferente, prefiero ir a tiro hecho. El Hotel Rambutri Village Plaza está situado en la zona de Khao San y permite hacer la reserva por internet. Y es conveniente tener reserva, ya que suele llenarse bastante rápido.
No es que sea una maravilla de hotel. No esperes la típica amabilidad tailandesa, pero está limpio y cuenta con una piscina en la azotea. Y es allí donde había quedado con mi amigo Eñaut. Es divertido decirle a un amigo “nos vemos a las 17:30 del día 30 en la piscina del hotel de Bangkok”.
Pasé la tarde con Eñaut y Miren. Ellos iban a visitar Laos, entrando por el norte de Tailandia, vía Chiang Rai. Por lo que decidí cambiar mi itinerario. Viajaría en tren a Vientiane, la capital de Laos, y de allí subiría hacia Luang Prabang para juntarme con ellos. Y después, ¡ya veríamos!
